Las medusas, las anémonas y los corales parecen animales muy distintos, pero pertenecen al mismo grupo: los cnidarios. Algunos nadan, otros permanecen sujetos al fondo y muchos forman colonias. Todos comparten unas células especiales que utilizan principalmente para capturar alimento y defenderse. Conocer distintos ejemplos de cnidarios permite descubrir qué tienen en común una pequeña hidra de agua dulce, una medusa transparente y los diminutos animales que construyen los arrecifes.

¿Qué características comparten los cnidarios?
Los cnidarios son animales invertebrados acuáticos, casi todos marinos. Su rasgo más característico son los cnidocitos, células que contienen cápsulas capaces de disparar un filamento. Muchas de estas cápsulas, llamadas nematocistos, liberan sustancias que ayudan a inmovilizar presas. Suelen concentrarse en los tentáculos.
Su cuerpo presenta generalmente simetría radial: las partes se organizan alrededor de un eje central. Tienen una cavidad digestiva con una sola abertura, que funciona como boca y como salida de los restos no digeridos. No poseen cerebro, aunque cuentan con una red nerviosa.
En este grupo aparecen dos formas corporales: el pólipo, normalmente sujeto a una superficie y con la boca orientada hacia arriba, y la medusa, de cuerpo semejante a una campana. Algunas especies alternan ambas formas durante su vida, pero otras solo presentan una.
Medusas: ejemplos de cnidarios que nadan
Las medusas se desplazan mediante contracciones de su cuerpo, aunque las corrientes influyen mucho en su movimiento. Capturan pequeños animales con sus tentáculos. No todas producen lesiones de la misma intensidad, por lo que no conviene tocarlas, ni siquiera cuando aparecen varadas.
- Medusa luna (Aurelia aurita): tiene una campana translúcida y cuatro estructuras reproductoras con forma de herradura, visibles en su interior. Se alimenta de pequeños organismos del plancton.
- Medusa luminiscente (Pelagia noctiluca): frecuente en el Mediterráneo, presenta tonos rosados o violáceos. Puede emitir luz y su contacto causa picaduras dolorosas.
- Avispa de mar (Chironex fleckeri): es una cubomedusa de campana aproximadamente cúbica. Habita aguas del norte de Australia y posee un veneno especialmente peligroso.
Anémonas y corales: pólipos que viven en el fondo
Las anémonas de mar parecen flores, pero son animales depredadores. Su cuerpo blando se fija generalmente a rocas u otras superficies mediante un disco basal. Los tentáculos rodean la boca y capturan pequeños peces y crustáceos. La anémona común (Actinia equina), a menudo rojiza, puede retraer sus tentáculos y parecer una pequeña masa gelatinosa.
Los corales también están formados por pólipos. Muchas especies viven en colonias cuyos integrantes producen esqueletos de carbonato de calcio. El coral cuerno de alce (Acropora palmata), propio del Caribe, desarrolla grandes ramas aplanadas y contribuye a construir arrecifes. No todos los corales, sin embargo, forman estructuras rígidas.
Numerosos corales de aguas cálidas mantienen una relación de simbiosis con microalgas que viven en sus tejidos. Estas realizan la fotosíntesis y les aportan nutrientes. Cuando el calor u otras condiciones alteran esa asociación, puede producirse el blanqueamiento coralino, que debilita a los animales.
Hidras y carabelas portuguesas: dos casos sorprendentes
Aunque solemos relacionar los cnidarios con el mar, también existen representantes de agua dulce. Además, algunas formas que parecen un único animal son, en realidad, colonias de individuos especializados. Estos dos ejemplos muestran la diversidad del grupo.
- Hidra de agua dulce (Hydra): es un pequeño pólipo que vive en charcas, lagunas y aguas tranquilas. Se adhiere a plantas u otras superficies y captura diminutos animales. Puede reproducirse asexualmente por gemación: una yema crece sobre su cuerpo y termina separándose.
- Carabela portuguesa (Physalia physalis): no es una medusa verdadera, sino una colonia de hidrozoos. Sus integrantes se especializan en funciones como alimentación, defensa y reproducción. Posee un flotador y largos tentáculos cuya picadura puede ser grave.
Cómo distinguirlos de otros animales acuáticos
Una esponja no es un cnidario: pertenece a los poríferos y se alimenta filtrando agua mediante un sistema de poros y canales. Una estrella de mar tampoco lo es; es un equinodermo. Compartir hábitat o presentar simetría radial no basta para pertenecer al mismo grupo.
Para recordar los ejemplos de cnidarios, piensa en medusas, anémonas, corales e hidras. Su característica decisiva no es tener aspecto gelatinoso ni vivir en el océano, sino poseer cnidocitos. Esa adaptación les permite capturar presas y participar en las redes alimentarias acuáticas.

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