Una mariposa que visita una flor, una hormiga que transporta alimento y un grillo que canta al anochecer son ejemplos de insectos. Aunque sus formas y comportamientos parecen muy distintos, comparten características que permiten reconocerlos. Estos animales viven en casi todos los ambientes terrestres y también en muchos lugares de agua dulce. Conocer algunos ejemplos ayuda a distinguirlos de otros animales pequeños y a descubrir su importancia en la naturaleza.

¿Qué características permiten reconocer a un insecto?
Los insectos son animales invertebrados: no tienen columna vertebral. Pertenecen a los artrópodos, un grupo que posee una cubierta externa llamada exoesqueleto y apéndices articulados. Esa cubierta protege el cuerpo, pero deben cambiarla mediante mudas para poder crecer.
En su etapa adulta, un insecto presenta cabeza, tórax y abdomen. En la cabeza están las antenas, los ojos y las piezas bucales; del tórax salen las patas y, cuando existen, las alas. El abdomen contiene buena parte de los órganos digestivos y reproductores.
- Seis patas: organizadas en tres pares, todas unidas al tórax.
- Un par de antenas: sirven para detectar señales del entorno, como olores o contactos.
- Alas variables: muchos adultos tienen uno o dos pares, pero otros, como las pulgas, carecen de ellas.
Ejemplos de insectos que podemos encontrar cerca
Un jardín, un parque o una maceta pueden albergar insectos muy diferentes. Observar cómo se desplazan, qué comen y dónde se refugian permite entender mejor sus modos de vida. Estos son algunos de los más conocidos:
- Abeja: muchas especies recogen néctar y polen de las flores. Al visitarlas, pueden transportar polen y favorecer su reproducción.
- Mariposa: tiene alas cubiertas de diminutas escamas. Muchas adultas beben néctar mediante una estructura enrollable llamada espiritrompa.
- Hormiga: vive en colonias y se comunica mediante señales químicas. Según la especie, consume semillas, pequeños animales u otros alimentos.
- Mariquita: es un escarabajo. Muchas especies comen pulgones, tanto durante su etapa larvaria como cuando son adultas.
- Saltamontes: posee patas traseras adaptadas al salto y piezas bucales masticadoras. Generalmente se alimenta de vegetales.
- Mosca: tiene un solo par de alas funcionales. El segundo está transformado en pequeños órganos que ayudan a mantener el equilibrio.
- Libélula: captura otros animales pequeños. Sus juveniles viven en el agua y sus adultos son hábiles voladores.
- Pulga: no tiene alas y salta entre sus huéspedes o desde el entorno. Es un parásito que se alimenta de sangre.
¿Cómo cambian los insectos al crecer?
Los ejemplos de insectos también muestran distintas formas de desarrollo. Las mariposas, abejas, moscas y mariquitas pasan por una metamorfosis completa: huevo, larva, pupa y adulto. La oruga es la larva de una mariposa; no constituye una especie diferente.
Durante la fase de pupa se reorganiza el cuerpo hasta adquirir la forma adulta. En las mariposas, esta etapa suele llamarse crisálida, que no debe confundirse con el capullo de seda que algunas especies construyen como protección.
Los saltamontes presentan metamorfosis incompleta: del huevo nace una ninfa parecida al adulto, aunque más pequeña y sin alas completamente desarrolladas. Crece mediante mudas y no pasa por una fase de pupa.
¿Por qué son importantes para los ecosistemas?
Muchos insectos participan en la polinización, mientras que otros ayudan a descomponer restos orgánicos. Algunos escarabajos, por ejemplo, aprovechan excrementos y contribuyen al reciclaje de nutrientes. Además, los insectos sirven de alimento a aves, anfibios, reptiles y otros animales.
También existen especies que dañan cultivos o transmiten enfermedades. Sin embargo, no conviene considerar peligrosos a todos los miembros de un grupo: solo determinadas especies de mosquitos transmiten ciertos patógenos, y esa transmisión depende de varias condiciones. Su función ecológica debe entenderse especie por especie.
Arañas y ciempiés: animales que no son insectos
Las arañas son arácnidos: tienen ocho patas y carecen de antenas. Los ciempiés y milpiés pertenecen a otros grupos de artrópodos, con numerosos segmentos corporales y muchas patas. Los caracoles tampoco son insectos, sino moluscos.
Para reconocer insectos en una salida escolar, conviene observar sin tocar ni capturar. Una lupa o una fotografía permiten buscar las antenas, contar las patas visibles y distinguir las regiones del cuerpo. Hay que recordar que las larvas pueden tener un aspecto muy diferente al de los adultos: una oruga también es un insecto.

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